Hoja de Ruta de la Industria Española del Cemento para la Reducción de Emisiones de Carbono a 2050

21/03/2018 Índice de noticias Comentarios (0)

El cambio climático ya es una realidad. Para afrontar con éxito los retos globales a los que nos enfrentamos es necesario adoptar soluciones técnicas innovadoras basadas en nuevas formas de construcción.

Fotografía: Oficemen         

La transición completa hacia una economía circular, neutra en carbono y con cero residuos es, y debe ser, una responsabilidad compartida. Las necesidades sociales son muy variadas y están centradas en el desarrollo y mantenimiento de nuevas ciudades bajas en carbono y en las que no se generen residuos, todas ellas con el fin de mejorar y gestionar la biocapacidad del planeta, los ecosistemas y, en consecuencia, los hábitos y estilos de vida.

Para adaptarnos a esta nueva situación, el sector cementero tiene mucho que aportar. Aunque hay efectos ambientales negativos asociados al proceso de fabricación del cemento -la industria del cemento es la responsable de aproximadamente el 5% de las emisiones de CO2 generadas por el hombre-, la huella de carbono del proceso de producción se ve compensada a lo largo de la vida útil de los edificios e infraestructuras realizados con concreto, por su durabilidad, inercia térmica y bajo mantenimiento, entre otras propiedades.

La hoja de ruta marcada por la industria española del cemento presenta la visión sectorial según la cual, aplicando medidas en gran parte convencionales, la huella de CO2 del cemento podría reducirse en un 35% en comparación con los niveles del año 1990.

Para su elaboración se ha tenido en cuenta el potencial de algunos ejes de reducción que podrían aumentar en gran medida este porcentaje. Nos referimos a la aplicación de nuevas tecnologías emergentes, como la captura y almacenamiento de carbono (CAC). Con el apoyo de políticas específicas y ciertos requisitos tecnológicos previos, la aplicación de estas nuevas tecnologías permitiría alcanzar una reducción potencial de emisiones en 80% para el año 2050.

Pero debemos añadir además que, incluso con los procesos más eficientes, una parte de las emisiones de CO2 vinculadas a la producción de cemento no se pueden evitar. Por lo tanto, para reducir las emisiones de manera significativa, el papel de las tecnologías CAC pasa a ser fundamental. En este sentido, es necesario apuntar que, desde un punto de vista técnico, es muy probable que estas tecnologías no estén disponibles para la industria del cemento antes del año 2030.

Para visualizar el informe completo, sigue la siguiente ruta:

Hoja de Ruta Oficemen

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